La reportera de la BBC que lleva enferma de COVID-19 desde marzo de 2020: «¿Mejoraré en algún momento?»

///
Lucy Adams afirma que siente sus articulaciones como si fueran huesos quebradizos rechinando en metal.
Lucy Adams afirma que siente sus articulaciones como si fueran huesos quebradizos rechinando en metal.

Por: Lucy Adams
Tengo 44 años y en mi mente soy periodista, madre, esposa, ciclista, alpinista, nadadora salvaje y aventurera, exactamente tal y como lo era hace 16 meses. Pero mi cuerpo se parece más a alguien que tiene el doble de mi edad. La mayoría de los días me despierto con dolor y me acuesto con dolor. Tengo vértigo, migrañas y visión borrosa. Siento mis articulaciones como si fueran huesos quebradizos rechinando en metal.

Soy una de las 385.000 personas en Reino Unido que sufren un «covid prolongado» o «covid de larga duración» durante más de 12 meses. Esta cifra está creciendo. Para mí, todo comenzó en marzo de 2020 cuando contraje COVID-19.

En ese momento, no era tan fácil hacerse un test, pero tenía todos los síntomas. Me encontraba muy mal y me puse en contacto con la línea de ayuda del Servicio Nacional de Salud dos veces porque realmente me costaba respirar. Las dos veces me dijeron que, a menos que mis labios estuvieran azules, debía quedarme en casa y aislarme.

Mi hija de 7 años también estaba enferma. Aunque pareció recuperarse, luego empezó a sentirse invadida por la fatiga y la falta de aliento. No sabíamos cómo ayudarla y los médicos tampoco parecían saberlo.
Nos dijeron que le diéramos tiempo. Así lo hicimos. Han pasado 16 meses desde entonces.

Una nueva enfermedad
El covid de larga duración es todavía nuevo y los científicos están tratando de averiguar qué hace que unas personas lo sufran y otras no.
También estudian cómo deshacerse de él. Existen múltiples teorías.

Algunos creen que los síntomas están causados por la reactivación de virus vivos en el cuerpo. Otros creen que puede ser un problema autoinmune, lo que significa que el cuerpo se ataca a sí mismo. Otra teoría es que puede estar causado por un sistema inmunológico poco activo o uno al que el virus original le ha quitado toda su efectividad.

Los médicos han intentado dividirlo en diferentes síndromes, incluido el síndrome pos-cuidados intensivos y el síndrome de fatiga pos-viral. O lo dividen en función de lo enfermos que estaban inicialmente los pacientes. Pero algunos de los que pasaron por el hospital se han recuperado y algunos de los que se quedaron en casa han descubierto que tienen graves problemas subyacentes, incluido daño orgánico.

Sabemos que las mujeres tienen más probabilidades de verse afectadas que los hombres y que muchos de los cientos de miles que padecen la afección en Reino Unido antes de infectarse eran jóvenes, estaban en forma y eran Saludables. Las últimas cifras de la OMS revelan que hay 962.000 personas en Reino Unido que aún tienen múltiples síntomas cuatro semanas después de la infección inicial.
Pero en lo que realmente estoy interesada es en saber qué es el covid de larga duración y cómo hacer que desaparezca.

Aferrándome con las yemas de los dedos

Hace ocho meses escribí sobre cómo el covid me había dejado exhausta durante mucho tiempo. En noviembre del año pasado tenía días buenos y malos, y eso dio paso a semanas buenas y malas. Intentaba sobrevivir.
Tenía la sensación de que me estaba aferrando a la vida con las yemas de los dedos.

A menudo me acostaba sola en una habitación oscura porque no podía soportar el ruido de la vida familiar y la sensación de que la luz, cualquier luz, era demasiado brillante. Empecé a sentir que la habitación oscura, que debería haber sido un refugio, era una prisión, un lugar del que no podía escapar. La cama, normalmente cálida y cómoda, parecía un barco dando bandazos en un mar embravecido.

En mi incapacidad para explicar esa sensación de miedo, aislamiento y soledad, me convencí de que nunca podría volver a trabajar. Temía terminar sin poder cuidar de mis hijos o no encontrar otro trabajo o perder mi lugar en la sociedad. Estar enferma se convirtió en mi vida.

Ofertas de apoyo
Después del artículo que escribí para la web de noticias de la BBC en noviembre, cientos de personas se pusieron en contacto conmigo para ofrecerme su apoyo. Gente de Australia, Francia, Norteamérica y Países Bajos.

Me llegaron mensajes de consuelo, condolencia y empatía. Muchos hacían preguntas en nombre de familiares y amigos que también estaban pasando por lo mismo. Intenté contestar a todos los que se pusieron en contacto conmigo, pero sentía que mis respuestas a sus preguntas eran inadecuadas. No soy una experta en medicina. No tenía las respuestas. Y ni siquiera podía decir que yo estaba mejor.

Varias personas me escribieron diciendo que nunca mejoraría. Que necesitaba aceptar que mi nuevo estado de salud sería permanente.
Pero yo no podía rendirme, así que probé muchas cosas diferentes: dietas restringidas, inmersión en agua fría, acupuntura, homeopatía. Suplementos extraños.
Empecé a dar paseos cortos, consciente de que a menudo necesitaba detenerme y sentarme en la acera. A veces, incluso caminando alrededor de mi cuadra no estaba segura de que la energía sería suficiente para volver a casa. Una pequeña pendiente me dejaba sin aliento pese a que tan solo un año antes había estado escalando montañas. Tenía miedo de que los demás, al ver que podía salir a caminar, asumieran que me estaba recuperado.

Lo que no sabían es que después sufriría por el intento.

Después de caminar me tenía que ir directamente a la cama o probablemente era castigada con un dolor de cabeza cegador, fiebre o la pérdida de la visión durante ese día. Me costaba aceptar ayuda, pero me di cuenta de que la necesitaba.

Solidaridad
Nuestros vecinos comenzaron a cocinar para nosotros dos veces por semana y nos pasaban deliciosas comidas caseras por encima de la valla todos los lunes y jueves.
Nuestros amigos se ofrecieron a cuidar de los niños. Después de casi un año de enfermedad, me di cuenta de que ni una sola vez me había tumbado en el sofá y había visto una película completa durante el día. No porque no tenga televisión, sino porque la mayoría de los días el sofá parecía demasiado lejos y no tenía la energía para ver una película entera.

Cosas que me ayudaron
Varias veces por la noche intenté sentarme con mi esposo, pero generalmente los temblores en las manos eran demasiado fuertes o el dolor de cabeza o los problemas de visión interferían demasiado. En todo este proceso encontré varias cosas que realmente me ayudaron. Es posible que estas cosas no ayuden a otras personas, pero para mí se convirtieron en una forma de pasar el día.

Lo primero fue el yoga.
Una profesora de yoga que conozco estaba aprendiendo a ser terapeuta de yoga y me convertí en su primera cliente con covid de larga duración. Me ayudó con la dificultad para respirar, pero también con la incertidumbre de no saber cuándo mejoraría.

Lee más aquí 👇👇👇
https://www.bbc.com/mundo/noticias-57812675?at_custom1=%5Bpost+type%5D&at_medium=custom7&at_custom4=B58C3D2C-E982-11EB-8971-961316F31EAE&at_campaign=64&at_custom2=facebook_page&at_custom3=BBC+News+Mundo&fbclid=IwAR01oVHvcS7AqzXHDEAvcI236uqL2_-Ichn879mrv38nyhhyeQYC2CwrtGg

https://www.bbc.com/mundo/noticias-57812675?at_custom1=%5Bpost+type%5D&at_medium=custom7&at_custom4=B58C3D2C-E982-11EB-8971-961316F31EAE&at_campaign=64&at_custom2=facebook_page&at_custom3=BBC+News+Mundo&fbclid=IwAR01oVHvcS7AqzXHDEAvcI236uqL2_-Ichn879mrv38nyhhyeQYC2CwrtGg

Fuente: BBC Escocia

Deja una respuesta

Your email address will not be published.